EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Ahora mas que nunca
La asignatura nace de una recomendación del Consejo de Europa en el año 2002, cuyo objetivo es el de "promover una sociedad libre, tolerante y justa y que contribuya, junto con las demás actividades de la Organización, a defender los valores y principios de la libertad, el pluralismo, los derechos humanos y el imperio de la ley, que son los fundamentos de la democracia".
Esta asignatura ha despertado recelo entre sectores conservadores españoles, porque entienden que el Estado asume la educación moral de los individuos, del mismo modo en que hasta el siglo pasado la habían asumido las familias o instituciones como la Iglesia Católica. El Partido Popular, principal partido de la oposición, y los Movimientos de renovación Pedagógica se han opuesto reiteradamente a la introducción de la asignatura. El pleno del Consejo Escolar del Estado también se mostró contrario a dicha materia. Sin embargo, el partido que apoya al gobierno y las organizaciones laicistas argumentan que esta materia intenta solucionar el déficit de educación en derechos humanos que reciben nuestros estudiantes, como así reflejan diversos estudios de ONG como Amnistía Internacional, quienes ven de forma positiva la existencia de materias de este tipo.
Aunque destacados dirigentes de la Iglesia Católica se han opuesto a ella, tachándola de totalitarista, otras asociaciones educativas de marcado carácter conservador no ven con malos ojos la medida, ya que entienden que el currículum propuesto por el gobierno no sobrepasa la mera enseñanza de los Derechos Humanos más elementales.
En algunos colegios privados concertados existen padres que han solicitado la objeción de conciencia ante la nueva asignatura. Un Arzobispo ha señalado que los centros que impartan esta asignatura 'colaborarán con el mal'. Los colegios concertados católicas impartirán la asignatura.
Puntos críticos
Los puntos más criticados por algunos sectores, fundamentalmente católicos, son los que se refieren a la enseñanza sobre familias multiparentales, homosexuales mediante una visión alternativa de los valores tradicionales (que para algunos sectores, ridiculizan estos valores tradicionales), la obligatoriedad de la asignatura, el fin laicista y de adoctrinamiento estatal que se deriva de la misma .
Los sectores críticos con esta asignatura afirman que se pretende sustraer a los padres el derecho a decidir la educación moral para sus hijos. En esta asignatura -siguiendo esta argumentación- ya no son los padres los que deciden qué enseñanza moral se va a dar a los hijos, sino que será el Estado quien decida este punto. Recuerdan que en la carta de derechos fundamentales en España "los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones" (art. 27, 3 de la Constitución española).
Por otra parte, la negación del gobierno a admitir el derecho a la "objetores de conciencia" en esta materia ha motivado también críticas.
En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en Granada admitió a trámite el recurso presentado por cinco particulares contra Educación para la Ciudadanía porque podrían vulnerar derechos fundamentales recogidos en la constitución española. Sin embargo, el TSJC (Tribunal Superior de Justicia de Cataluña) ha rechazado que tres alumnos puedan no cursar dicha asignatura.
Fuentes consultadas: http://es.wikipedia.org
Referencias
http://www.educacionciudadania.mec.es/pdf/Recomendaciones.pdf
Cañizares: "Los centros religiosos que impartan la nueva asignatura colaborarán con el mal"












